Ramón Espinar explica quién en España quiere realmente el horario de invierno y se ha armado un buen lío.
Hay división de opiniones.

Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer. El presidente del Gobierno ha puesto sobre la mesa el tema del cambio de hora.
La noche del sábado al domingo a las 3.00 serán las 2.00 por lo que, como ha explicado el popular ‘hombre del tiempo’ de Antena 3, Roberto Brasero, “viviremos dos veces las 2.00 y por eso el domingo tendrá una hora más. 25 en total. El día más largo del año”.
Para Brasero, “el problema no es que se deje de cambiar la hora”, sino “qué horario dejas”: “Ahora, por ejemplo, el próximo domingo estrenamos el horario de invierno.
¿Pero qué pasaría si no cambiásemos de hora, si siguiéramos en el horario de verano? El domingo, de golpe, va a amanecer una hora antes.
Ganamos una hora de luz por la mañana, pero los días se siguen acortando de forma natural y eso pasará hasta finales de diciembre”.
El tema del cambio de hora —es decir, elegir el de invierno o el de verano— está de máxima actualidad después de que la Comisión Europea haya reiterado este lunes que poner fin al cambio horario dos veces al año es “la vía más lógica para avanzar” después de que el Gobierno haya reabierto el debate en la reunión de ministros de Energía de la UE que se ha celebrado en Luxemburgo.
La tesis de Ramón Espinar.
Ramón Espinar, exsenador de Podemos y diputado en la Asamblea de Madrid, ha dado que hablar al expresar su opinión sobre quién quiere según qué tipo de horario.
“La España que madruga quiere horario de invierno.
Que no sea de día hasta las mil, que amanezca antes.
Si curras y tienes niños, no hay color. Si te levantas tarde y te cuidan a los niños, te puedes permitir la cosa canallita de escoger huso horario en función del tardeo”, ha expresado Espinar.
Un mensaje publicado en X, la red social de Elon Musk, que ha levantado ampollas y que ha dejado posturas enfrentadas.
“La España que madruga le da igual que sea de noche a las 8 de la mañana cuando está metida en una oficina, lo que quiere es salir de currar y ver un rayo de sol antes de irse a dormir y repetir el ciclo.
Y la gente más mayor le motiva a moverse por la tarde ayudando a la salud mental”, dice una persona.
La cómica y actriz Paula Púa ha dejado una respuesta igual de viral que la de Ramón Espinar, al que le ha respondido diciendo: “La España con depresión no quiere que anochezca a las 18h”.
Y ojo porque en otro tuit anticipa el que sería su plan de Gobierno para las próximas elecciones.
“Horario de invierno, salario mínimo en 2000€, jornada de 35 horas, propuesta fiscal de Rufián para vivienda, profundización de la apuesta por renovables, reinversión en sanidad orientada a atención primaria, eliminación de los conciertos educativos. Plan de Gobierno 2025-2031”, ha señalado Espinar.
La polémica generada por las declaraciones de Ramón Espinar y otros actores sociales demuestra que el horario no es una cuestión menor, sino un asunto que afecta directamente a la vida cotidiana de millones de personas.
La preferencia por el horario de invierno o de verano está ligada a factores como el tipo de trabajo, la edad, el lugar de residencia y las prioridades personales.
Por ello, cualquier decisión sobre el futuro del cambio de hora debe ser fruto de un proceso participativo y transparente, en el que se tengan en cuenta todas las voces y sensibilidades.
En conclusión, el debate sobre el horario de invierno en España es mucho más que una cuestión técnica: es un reflejo de las distintas realidades sociales, laborales y emocionales que conviven en el país.
Las opiniones de figuras públicas como Ramón Espinar han contribuido a visibilizar la diversidad de posturas y a generar una discusión enriquecedora sobre el futuro del modelo horario.
La decisión final deberá equilibrar los intereses de quienes madrugan, de quienes buscan aprovechar la luz de la tarde y de quienes priorizan el bienestar emocional.
España se enfrenta a un reto importante, y la respuesta deberá ser fruto del consenso y la participación ciudadana.
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