Rosa Álvarez, víctima de la DANA, desde el Congreso: “Nos queda el segundo paso: Mazón a prisión”.
La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la DANA ha asegurado en la Cámara Baja que “no son políticos ni están politizados” porque “hablan desde la pérdida, no desde el partidismo”.
La tragedia ocasionada por la DANA del 29 de octubre ha marcado profundamente la historia reciente de la Comunidad Valenciana y de España.
Un año y seis días después de aquel fatídico episodio que costó la vida a 229 personas, el Congreso de los Diputados ha sido escenario de una de las comparecencias más emotivas y significativas en la Comisión que investiga la gestión política y administrativa de la catástrofe.
Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la DANA, ha dado voz al dolor colectivo y ha exigido que la verdad y la justicia prevalezcan sobre la política y la indiferencia.
Desde el primer instante, Álvarez ha dejado claro que su intervención no responde a intereses partidistas ni a estrategias políticas.
“No somos políticos ni estamos politizados”, ha afirmado, subrayando que hablan “desde la pérdida, no desde el partidismo”.
Esta declaración inicial ha resonado en la Cámara Baja, donde la soberanía nacional se enfrenta cara a cara con uno de los mayores retos de la democracia: escuchar y reparar a quienes han sufrido la peor de las consecuencias por la inacción y la negligencia de los poderes públicos.
La comparecencia de Rosa Álvarez ha sido un acto de valentía y de memoria. Ha agradecido la creación de la Comisión de Investigación, recordando que en otras ocasiones les fue negado el derecho a contar la verdad de lo vivido.
El reconocimiento a los reyes por su humanidad y empatía durante este año ha sido también un gesto que pone en valor la importancia de la cercanía institucional ante el dolor social.
Sin embargo, la presidenta de la asociación ha sido contundente al denunciar la “incompetencia, ineptitud y falta de humanidad” de quienes, desde el poder, se han negado a pedir perdón y a asumir sus responsabilidades.
La salida de Carlos Mazón de la Generalitat Valenciana ha sido calificada por Álvarez como “la peor manera posible” de marcharse.
En su relato, ha lamentado que el expresidente haya optado por victimizarse y comprometer a la Corona en su discurso, eludiendo el reconocimiento de errores y la petición de perdón a las familias afectadas.
Para Álvarez, la gestión del Gobierno valenciano fue “infame, grosera y negligente”, y la dimisión de Mazón no representa el cierre de una etapa, sino el inicio de una exigencia mayor: “Nos queda el segundo paso: Mazón a prisión”.
Las palabras de Rosa Álvarez han estado cargadas de emoción, dolor y dignidad.
Entre lágrimas, ha interpelado a los portavoces de los grupos parlamentarios con una pregunta que resume el sufrimiento de todas las familias afectadas: “¿Cuántas veces tiene que morir mi padre para que los responsables de nuestras muertes reconozcan sus errores, paguen por sus inacciones y podamos descansar?”.
La crudeza de su testimonio ha sido un recordatorio de que, detrás de cada cifra de fallecidos, existe una historia, una familia y una herida abierta que exige reparación.
En su exposición, Álvarez ha narrado cómo, en el día de los hechos, mintió a su hija para salvarle la vida, una confesión que ilustra el drama humano vivido en aquellas horas y la desesperación ante la falta de respuestas y de protección. Ha criticado duramente que “nuestras vidas estén en juego por intereses políticos” y ha defendido que la seguridad y la supervivencia de la población “no pueden depender de las encuestas, del desgaste de un político, de los intereses partidistas y del odio que se genera”.
Este mensaje, dirigido tanto a los responsables políticos como a la sociedad en general, busca despertar conciencia sobre la necesidad de poner la vida y la dignidad humana por encima de cualquier cálculo electoral.
La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la DANA ha reiterado que su causa no está instrumentalizada ni politizada.
“Somos ciudadanos que, desgraciadamente, tenemos que alzar la voz para que nuestros muertos descansen en paz”, ha afirmado, denunciando el “barro de los cruces de acusaciones y políticos encasillados que no reconocen errores, culpas ni faltas”.
Ha subrayado que la memoria y el dolor son el único motor de su lucha, y que no cuentan con el respaldo de ninguna organización, sino con la fuerza de la verdad y la necesidad de justicia.
Tras las intervenciones de los portavoces de los principales grupos parlamentarios, Álvarez ha respondido con firmeza que las víctimas necesitan “apoyo real” más allá de las palabras y que los representantes políticos “no tengan miedo” de dar la cara por quienes han sufrido.
Ha defendido la causa política como un instrumento para salvaguardar la democracia y garantizar que tragedias como la de la DANA no vuelvan a repetirse.
“El agua fue inevitable, sus consecuencias no”, ha sentenciado, poniendo el foco en la responsabilidad de quienes debían haber actuado para evitar el desastre y sus consecuencias mortales.
La intervención de Rosa Álvarez en el Congreso ha sido recogida por numerosos medios de comunicación, que han destacado la valentía y la contundencia de su discurso.
Su testimonio, lejos de ser una anécdota parlamentaria, se convierte en un símbolo de la lucha por la justicia, la verdad y la reparación en España.
La exigencia de que Carlos Mazón responda ante la justicia y que se reconozcan los errores cometidos por las autoridades autonómicas es el reflejo de una sociedad que no acepta el olvido ni la impunidad.
En este contexto, la Comisión de Investigación sobre la gestión de la DANA adquiere una relevancia histórica.
No solo debe servir para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades, sino también para garantizar que las voces de las víctimas sean escuchadas y que se adopten medidas concretas para evitar futuras tragedias.
La comparecencia de Rosa Álvarez marca un antes y un después en la relación entre las instituciones y la ciudadanía, recordando que la democracia se construye desde el respeto, la empatía y la justicia.
En definitiva, la voz de Rosa Álvarez en el Congreso de los Diputados es el grito de quienes han perdido todo y que, sin embargo, siguen luchando por la verdad y la dignidad.
Su intervención es un llamado a la conciencia colectiva y una exigencia de justicia que no puede ser ignorada.
La historia de la DANA y de sus víctimas debe ser recordada y reparada, para que la memoria de los fallecidos sirva de guía en la construcción de una sociedad más justa, humana y responsable.
La presidenta de la asociación mayoritaria de víctimas por la tragedia de la DANA se ha desmarcado de la politización y la instrumentalización de las víctimas porque, como bien ha dicho, son ciudadanos que, desgraciadamente, “tienen que alzar la voz para que nuestros muertos descansen en paz”, y no podrán mientras siguen “en el barro de los cruces de acusaciones y políticos encasillados que no reconocen errores, culpas ni faltas”, que se empeñan en “mentir y mantenerse en la mentira”, que cambien de versión “como el que cambia de camisa”. Además, ha recordado que “no tienen detrás a ninguna organización, solo memoria y dolor”.
Tras las intervenciones de los grupos parlamentarios (Podemos, EHB, Junts, ERC, Vox, PSOE y PP), Álvarez ha respondido que necesitan “apoyo real” más allá de las palabras y que “no tengan miedo” por dar la cara por las víctimas.
De la misma manera, ha defendido la causa política en aras de salvaguardar la democracia de nuestro país. “El agua fue inevitable, sus consecuencias no“, ha sentenciado.
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