Las anécdotas de los Premios Princesa de Asturias 2025: el error de la reina Sofía, las lágrimas del rey Felipe y un desconcierto en directo.
La entrega de los Premios Princesa de Asturias 2025 ha dejado numerosas anécdotas, muchos momentos para la historia y un desconcierto general.

Hija de un boomer. Nadie imaginó que estas palabras podrían resonar entre las paredes del Teatro Campoamor.
La responsable ha sido la propia princesa Leonor. La joven se dirigía al auditorio.
Era su séptimo discurso en lo que lleva de carrera. Lejos de encorsetarse en el pasado y tirar de seriedad, Leonor optaba por un hablar a los suyos, a los que, como ella, se encuentran en el comienzo de la adultez.

Los Premios Princesa de Asturias 2025 han dejado numerosas anécdotas sobre la mesa.
La princesa de Asturias se ha hecho mayor. Lo hemos visto todos.
En esta edición 2025 de los premios que llevan su nombre ha dado un salto importante. Su padre, el rey Felipe, lo ha reconocido.
El monarca dejaba entrever la posibilidad de que este fuese el último año en el que ejercería todavía como director de la gala.
Le toca ya a su hija ponerse al frente de uno de los grandes eventos de la Familia Real.

La complicidad de Sofía y Leonor ha sido la tónica del día, tanto en sus gestos como en el discurso de la princesa.
La ceremonia de entrega ha dejado numerosas anécdotas. Momentos para el recuerdo.
Instantes que quedarán escritos en la historia de los Premios Princesa de Asturias.
Desde los despistes de la reina Sofía a la emoción de la infanta Sofía.
De la complicidad de las hijas de los reyes a unas lágrimas inesperadas entre los invitados. Las repasamos todas.
El error de la reina Sofía.
La reina Sofía aparecía junto a su hijo, su nuera y sus nietas para entrar en el Teatro Campoamor.
La emérita no se pierde ninguna edición de los Premios Princesa de Asturias.
Es su acto favorito del año. Algo desorientada, se cruzaba por delante de su nieta Leonor mientras esta iba a saludar a los presentes.

La reina Sofía daba visibles muestras de encontrarse algo desorientada a su llegada al Teatro Campoamor.
No era el único momento de cierta pérdida. Durante los corrillos podíamos ver como su nieta Leonor hacía de intérprete de su abuela.
La princesa se mantenía al lado de su abuela en todo momento.
Hacía de apoyo y conversaba con ella, tal y como captaban las cámaras presentes en el Teatro.
Era entonces cuando le indicaban a la reina emérita que debía subir al palco.

La emérita hacía gestos a la reina Letizia al bajar del coche que le había llevado.

También se cruzaba delante de su nieta cuando esta iba a saludar a las autoridades.
Los aplausos recibían a la reina Sofía al entrar en el Teatro. Es habitual que sea una de las presencias más celebradas.
La madre del rey se emocionaba ante el cariño que siempre recibe en Oviedo.
La melena rebelde de la infanta Sofía.
Los minutos antes de hacer la entrada en el Teatro Campoamor siempre dan para mucho. Los invitados se encuentran ya sentados.
La reina Sofía en el palco. Y es solo la Familia Real la que permanece fuera.
Ha sido en ese instante cuando hemos podido ver los gestos de complicidad entre las hermanas Leonor y Sofía.

Minutos antes de comenzar la entrega de premios, Leonor retocaba a su hermana Sofía.
Mientras la reina Letizia arreglaba el pelo a su hija mayor, era esta la que hacía lo propio con su hermana.
Leonor siempre está muy pendiente de Sofía. Ambas entraban en el Teatro de la mano.
Se detenían a saludar a su abuela Paloma Rocasolano y continuaban juntas. Son el mayor apoyo la una para la otra.
El discurso ‘Gen Z’ de Leonor.
La ceremonia de entrega discurría con la escaleta habitual.
Pocos cambios en una edición en la que se había asegurado que existían modificaciones.
No ha sido así. Tras los discursos de los premiados, le tocaba el turno a la princesa Leonor.
Más segura que en otras ocasiones y con mucha más soltura, la hija de los reyes se prepara para ejercer en solitario.

El discurso de la princesa se volvía viral. Leonor hablaba a la ‘generación Z’ en primera persona.
Leonor se refería a la generación Z, a los chicos y chicas de su edad.
Consciente de lo difícil que es conectar con ellos en un evento de este tipo, hacía numerosas referencias a los móviles, al scroll o a ser “hija de un boomer y una X”.
Sus padres se reían al escucharla. Y es que la princesa de Asturias ha dado un giro en sus discursos.
Mucho más accesibles y naturales que en el pasado.

El orgullo de su padre hacía que este se emocionase al escuchar hablar a su hija.
Durante el discurso eran muchos los invitados que se emocionaban. Sus padres, los reyes Felipe y Letizia.
También su hermana Sofía, a la que citaba al referirse a “las hermanas cómplices”. El público aplaudía.
Y es que la unión de las hijas de los reyes es inquebrantable.
Feliciano López llorando.
Pocos esperaban que, en ese mismo instante, las cámaras enfocasen a Feliciano López.
El tenista tenía los ojos llorosos. La referencia a los hermanos había hecho que se emocionase.
Los comentaristas así lo reflejaban también. Y es que las palabras de la princesa de Asturias habían logrado tocar el corazón de muchos.

También Feliciano López derramaba alguna lágrima durante el discurso de la princesa de Asturias.
Leonor hacía referencia a todos y cada uno de los premiados y arrancaba sonrisas tanto en el escritor Eduardo Mendoza como en la deportista Serena Williams.
Era entonces, al hablar de las hermanas Williams, cuando se acordaba de la suya propia.
Leonor y Sofía se encuentran ahora a muchos quilómetros por sus compromisos estudiantiles. Eso siempre pesa.
El talismán de Paloma Rocasolano.
La abuela de la princesa de Asturias se aferraba a la cruz que lleva colgada en el cuello cuando su nieta comenzaba a hablar.
Paloma Rocasolano no soltaba la cruz durante el discurso de la princesa Leonor.
La madre de la reina Letizia no perdía detalle. Rocasolano siempre acude a Oviedo en la gran cita de la Familia Real.
En esta ocasión, eso sí, no le acompañaba su hija Telma.

La abuela de la princesa tocaba la cruz que lleva en el cuello para desearle suerte a su nieta.
La ceremonia terminaba. Los reyes y sus hijas salían del Teatro. Era entonces cuando veíamos al rey Felipe abrazar a sus hijas.
Los gestos de orgullo con Leonor eran evidente. La reina Letizia daba dos besos a la reina Sofía y se saludaban cariñosamente.
De ahí se dirigían a la cena con más de mil asistentes. Terminaba el gran día de la princesa Leonor.

Con un beso entre reinas terminaba la gran noche de la Familia Real en Oviedo.
Una decisión desconcertante.
Se había prometido una entrega muy distinta. Con la princesa Leonor como maestra de ceremonias.
No obstante, al comenzar era el rey Felipe quien llevaba la batuta como siempre ha ocurrido.
El desconcierto se apoderaba incluso de los presentadores encargados de la retransmisión.
No había cambio alguno. Al menos, hasta el dinal.
Era entonces cuando la hija de los reyes se ponía ante el micrófono y daba por clausurado el acto, a diferencia de los años anteriores cuando le correspondía a su padre. ¿Comienza la era de Leonor en los Premios Princesa de Asturias? En doce meses lo sabremos.
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