Qué es hoy de Esther Díez, la ‘cuarta niña’ de Alcàsser que se salvó de la tragedia.
Esther, que hoy tiene 47 años y vive lejos de Alcàsser, fue la última persona que vio a Miriam, Toñi y Desirée antes de ser asesinadas en 1992.
Como venimos informando en elcierredigital.com, esta semana revelamos la entrevista exclusiva con Mauricio Anglés, hermano de Antonio Anglés, el principal fugitivo del crimen de Alcàsser.
Treinta y tres años después de los hechos, Mauricio rompe su silencio, defiende su inocencia y anuncia medidas legales contra quienes lo han vinculado con el caso. Su testimonio ha devuelto al foco uno de los sucesos más recordados de la crónica negra española.
Entre las personas que también quedaron marcadas por aquella noche figura Esther Díez Martínez, conocida como la cuarta niña de Alcàsser.
Su nombre apenas aparece en los titulares, pero su historia encierra una mezcla de azar, dolor y silencio.

Esther tenía 14 años aquel viernes 13 de noviembre de 1992. Era amiga de Míriam García, Toñi Gómez y Desirée Hernández, las tres jóvenes que desaparecieron tras hacer autostop camino de la discoteca Coloor, en Picassent.
Esa tarde, las tres pasaron por su casa antes de salir pero Esther estaba enferma.
Había acudido al ambulatorio a ponerse una inyección y no se encontraba bien.
Decidió quedarse y sus amigas se marcharon sin ella. Fue la última persona que las vio con vida.
Una decisión cotidiana, casi insignificante, cambió su destino para siempre.
Una declaración tardía y las lagunas del caso Alcàsser.
La declaración de Esther fue clave, aunque se tomó con retraso.
Según el director Marc Romero, autor de la película ’75 días’ (2022), una de las principales lagunas del caso radica precisamente en ese punto.
“Lo que me extrañaba es que la Guardia Civil no fuera a su casa hasta siete días después de la desaparición.
Era la última persona que las vio con vida”, explicó el cineasta en una entrevista.
En efecto, no fue hasta el 19 de noviembre de 1992, seis días después de la desaparición, cuando Esther habló públicamente por primera vez, en una entrevista con Antena 3.
Allí relató que sus amigas la habían visitado porque estaba enferma y que después decidieron irse haciendo autostop.
Caso Alcàsser La entrevista de Esther Díez Martínez 19/11/1992.
“Se fueron y ya no se sabe nada”, dijo entonces, con la inocencia de quien aún no comprendía la magnitud del suceso.
Cuando le preguntaron si pensaba que podría haber acabado en paradero desconocido como sus amigas, respondió.
“Seguro que lo estaría, porque yo era la primera en apuntarme para ir a todos los sitios, y más haciendo autostop”.
Lo que recogió el sumario.
El sumario del caso Alcàsser confirmó que las tres jóvenes abandonaron la casa de Esther hacia las 20:20 horas, aunque en el juicio de 1997 se habló de las 20:00.
La diferencia de veinte minutos generó confusión, aunque probablemente se debió a una imprecisión horaria.
Esther también contó que las chicas no tenían suficiente dinero para entrar a la discoteca y que planeaban quedarse “en la puerta”.
Confirmó que acostumbraban a hacer autostop cuando perdían el autobús, algo común entre adolescentes de la zona.

Su madre, Rosalía Martínez, confirmó que las niñas estuvieron en casa hasta aproximadamente las 17:50, aunque no precisó la hora.
Más tarde, Míriam llamó a su madre, posiblemente desde una cabina, ya que entonces no existían los teléfonos móviles.
La declaración de Esther ante la Guardia Civil.
El 20 de noviembre de 1992, una semana después de la desaparición, Esther prestó declaración formal en el cuartel de Picassent.
Los agentes le preguntaron si sus amigas habían hablado de marcharse de casa o de viajar. Ella negó tajantemente esa posibilidad.
Aseguró que su intención era ir a la discoteca Coloor, donde esa noche se celebraba una fiesta de instituto, y añadió que ninguna de ellas atravesaba problemas personales.
También explicó que solían ir en autostop cuando perdían el autobús: “Cuando lo perdíamos, nos íbamos a dedo”.
Su testimonio permitió a los investigadores descartar la hipótesis de una fuga voluntaria y considerar el caso como una desaparición forzosa.
El testimonio en el juicio de 1997.
Cinco años después, el 28 de mayo de 1997, Esther volvió a declarar, ya con 19 años, durante el juicio contra Miguel Ricart.
Recordó que conocía a las tres niñas “de toda la vida” y que aquel 13 de noviembre pasaron por su casa porque ella estaba enferma.

Contó que permanecieron allí “unos treinta minutos” antes de marcharse y que, cuando hacían autostop, eran prudentes: “A algún coche sí hemos dicho de no subir.
Normalmente subíamos si conocíamos a la gente o con familias mayores”.
Su declaración ayudó al tribunal a establecer el horario y las costumbres del grupo de amigas antes de la desaparición.
La vida después del caso.
Hoy, Esther Díez tiene 47 años. Según comentan fuentes cercanas a la localidad valenciana,
Esther es madre de familia y vive lejos de Alcàsser.
Mantiene contacto con antiguos amigos de su infancia y de los Recreativos Zass, donde solía reunirse con sus amigas.
Ha cambiado físicamente, pero su discreción sigue intacta. No concede entrevistas ni participa en documentales.
Quienes la conocen aseguran que lleva una vida tranquila, centrada en su familia, y que solo desea que la historia quede atrás.
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