La quiebra (también reputacional) de la UCM: alumni ilustre, deudas, EEUU y juez Peinado.
La universidad más grande de España, que sobrevivió a dictaduras y recortes, afronta ahora su crisis más profunda, con un rector cuestionado, un gobierno autonómico vigilante y un futuro incierto.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el Rector de la UCM, Joaquín Goyache.
La Complutense fue durante décadas sinónimo de saber, debate y resistencia.
Hoy, sus columnas centenarias sostienen algo más frágil: una institución ahogada por las deudas y erosionada por la política.
En sus aulas se respira incertidumbre; en sus despachos, silencio.
La universidad más grande de España, que sobrevivió a dictaduras y recortes, afronta ahora su crisis más profunda, con un rector cuestionado, un gobierno autonómico vigilante y un futuro que pende de un crédito.
Asfixia financiera y riesgo de colapso.
La situación económica de la UCM es crítica. Este mismo otoño, salió a la luz que la universidad no podría pagar las nóminas de sus 11.400 empleados a finales de año si no recibe un rescate urgente en forma de préstamo.
En concreto, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha negociado un crédito de unos 34 millones de euros para evitar la suspensión de pagos en la Complutense.
El propio rectorado admitió que sin ese balón de oxígeno financiero sería “insostenible” afrontar los sueldos de diciembre y la paga extra de Navidad.
La palabra “intervención” –en referencia a una posible tutela o control directo de la universidad por parte del Gobierno regional– ha llegado a planear sobre los pasillos de la UCM, algo impensable hasta hace poco en una institución de su tamaño.
Detrás de esta asfixia financiera subyace un problema estructural: la infrafinanciación crónica de las universidades públicas madrileñas en la última década.
En el caso de la Complutense, los rectores llevan años denunciando que los recursos aportados por la Comunidad de Madrid no han seguido el ritmo del aumento de costes y necesidades.
De hecho, las transferencias anuales del gobierno regional a la UCM siguen por debajo de niveles de 2010 en términos reales, pese a que la inflación ha subido en torno a un 40% en ese periodo.
Esta brecha ha obligado a Goyache a aplicar recortes drásticos: a finales de 2024 se congelaron los presupuestos y se ordenó una reducción del 35% en las partidas de facultades y vicerrectorados, un tijeretazo histórico que ha dejado a muchas áreas sin recursos para actividades básicas.
Hoy la universidad se ve forzada a retrasar contrataciones de profesores, recortar ayudas de investigación y hasta limitar prácticas externas de alumnos por falta de fondos.
Mientras tanto, desde el Ejecutivo de Ayuso se insiste en que la Complutense “debe hacer su parte” ajustando el gasto, al tiempo que se presenta el préstamo extraordinario como una muestra de apoyo.
Para buena parte de la comunidad universitaria, sin embargo, ese crédito es solo un parche que incrementa la deuda y que no compensa años de desinversión pública en la institución.
El clima interno es de inquietud y malestar. Sindicatos, profesores y estudiantes advierten que, de no solucionarse el déficit estructural, la UCM se encamina a un colapso financiero.
Ya en primavera de este año una huelga paralizó las clases en protesta por la falta de recursos, y no se descartan nuevas movilizaciones.
La mayor universidad de España, emblema de la educación pública, enfrenta así un momento delicado en que su viabilidad económica está en entredicho.
La alianza incómoda entre Goyache y Ayuso.
En medio de esta tormenta económica, Joaquín Goyache, rector de la UCM desde 2019 (reelegido en 2023), se ha convertido en una figura polémica.
Por un lado, Goyache ha reclamado insistentemente más financiación para la Complutense y ha llegado a criticar en público la falta de apoyo del gobierno autonómico.
Sin ir más lejos, se unió al resto de rectores madrileños en una carta abierta a Ayuso el pasado año alertando que la situación era crítica y exigía soluciones.
No obstante, muchos observadores y miembros de la comunidad universitaria perciben que, al mismo tiempo, el rector se pliega a los deseos de Ayuso en decisiones clave, en un intento de mantener buena sintonía con la presidenta regional.
Esta dualidad –reivindicar fondos pero evitar enfrentarse abiertamente al poder político– ha suscitado críticas de oportunismo y falta de firmeza.
El ejemplo más simbólico de esta cercanía fue el nombramiento de Isabel Díaz Ayuso como “Alumna Ilustre” de la UCM.
En enero de 2023, la Facultad de Ciencias de la Información (donde Ayuso estudió periodismo) decidió distinguirla como antigua alumna destacada.
La iniciativa contó con el respaldo del rectorado, pese a que buena parte del alumnado y profesorado mostraron su oposición frontal.
El nombramiento de Ayuso –en pleno año preelectoral madrileño– desató protestas en el campus, recogida de firmas y hasta la dimisión de algunos cargos académicos.
El día de la entrega del título honorífico, cientos de estudiantes se concentraron a las puertas de la facultad coreando consignas como “Ayuso non grata” para expresar su rechazo.
La polémica alcanzó tal magnitud que tensionó la convivencia universitaria y salpicó la imagen de independencia política de la Complutense.
Meses después, el propio Goyache admitió públicamente que había sido “un error” otorgar ese reconocimiento en aquel momento, reconociendo que la decisión –percibida como un gesto de favor hacia Ayuso– perjudicó el clima electoral interno de la universidad.
Pese a todo, el rector defendió entonces el mérito profesional de Ayuso como exalumna, tratando de justificar un homenaje que, según sus críticos, redujo a la UCM a “plataforma de campaña” de la presidenta madrileña.
Otro episodio que ilustra la delicada relación entre la UCM y el Gobierno regional fue el viaje institucional a Estados Unidos emprendido en junio de 2025.
Ayuso organizó una gira por Miami y Nueva York con el objetivo de promocionar las universidades madrileñas –públicas y privadas– bajo la campaña “Estudia en Madrid”, buscando atraer estudiantes internacionales e inversiones.
Entre la comitiva viajaba el rector Goyache, junto a otros tres rectores de universidades públicas de la región.
La iniciativa, en teoría destinada a posicionar a Madrid como destino académico de excelencia, se desarrolló en un contexto controvertido: el Gobierno de Ayuso acababa de proponer una nueva Ley de Universidades regional que generaba un profundo rechazo en la comunidad universitaria (incluyendo medidas disciplinarias muy criticadas), y la Complutense atravesaba ya graves aprietos financieros.
Del caso Begoña Gómez al “marco” del juez Peinado.
La reputación de la UCM también ha quedado en entredicho por sus vaivenes en un sonado caso judicial: la investigación en torno a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno Pedro Sánchez y exdirectora de una cátedra en la Complutense.
La causa, impulsada por una denuncia de un grupo ultraconservador, la instruye el juez Juan Carlos Peinado y se centra en posibles irregularidades en la gestión de un software asociado a una cátedra de Transformación Social Competitiva que Gómez codirigió en la UCM.
En un primer momento, la propia universidad había mantenido una posición prudente e incluso favorable a Gómez: diversos informes internos señalaron que el software en cuestión era de uso gratuito y no generó lucro, lo que dificultaría sostener acusaciones de apropiación indebida o corrupción.
De hecho, en 2024 la UCM no se personó en el procedimiento porque no apreciaba perjuicio económico para sus intereses.
Sin embargo, recientemente se produjo un giro inesperado. A comienzos de octubre de 2025, la UCM anunció que se personaba “como perjudicada” en el caso Begoña Gómez, dando un vuelco a su postura.
Esta decisión llegó justo después de que el juez Peinado invitara formalmente a la universidad a entrar en la causa al considerar que podría haber sido víctima de un posible daño patrimonial (al registrarse fuera de la UCM la marca y el dominio web del proyecto de la cátedra).
En la práctica, el rector Goyache firmó un escrito asumiendo el rol de acusación civil para reclamar una eventual reparación por parte de Gómez si se demostrase un perjuicio económico a la institución.
Un futuro incierto.
En suma, la UCM enfrenta una tormenta perfecta. A los problemas económicos graves –que requieren soluciones estructurales y compromiso financiero sostenido por parte de las administraciones– se suma la erosión de su autonomía y prestigio a raíz de decisiones controvertidas.
La “quiebra” de la Complutense no es solo contable; es también moral y reputacional, con una comunidad académica desmoralizada por los recortes y avergonzada por algunos episodios recientes.
La Complutense de Madrid, fundada hace casi 200 años, ha superado crisis históricas y cambios de régimen; hoy, de nuevo, se ve forzada a luchar por su supervivencia.
De cómo maneje este equilibrio entre sanear sus cuentas y limpiar su nombre dependerá que la UCM pueda recuperar el brillo perdido y seguir siendo un referente de la educación pública en España, en lugar de un triste ejemplo de quiebra –económica y reputacional– ante la mirada de todos.
News
El caso judicial que involucra al hermano de Pedro Sánchez ha estallado como una auténtica bomba mediática tras la sorprendente omisión de la declaración de un testigo clave por parte de la jueza. Los pasillos de la Audiencia hierven de rumores, mientras voces cercanas al proceso hablan de “una farsa cuidadosamente construida” que podría desmoronarse en cualquier momento. Las dudas sobre la imparcialidad del juicio crecen a medida que emergen detalles inéditos, generando un terremoto político que sacude los cimientos del PSOE y del PP por igual. Lo que parecía un procedimiento más se ha convertido en un episodio digno de thriller judicial, con intereses cruzados, silencios sospechosos y una opinión pública que exige explicaciones urgentes. Nadie, ni siquiera dentro del Gobierno, puede escapar ya de la pregunta que flota en el aire: ¿qué está intentando ocultarse realmente detrás de este silencio judicial?
BOMBA JUICIO HERMANO SÁNCHEZ “JUEZA OMITE DECLARACIÓN TESTIGO CLAVE” DESMONTAN FARSA JUICIO DEL PP. Juicio al hermano de Sánchez y Miguel Ángel Gallardo: ¿Corrupción en Extremadura o caza de brujas política?. La política…
Así se presentó Carlos Mazón en Les Corts, listo para afrontar una prueba política que pocos se atreverían a realizar con tanta serenidad. Dos discursos cronometrados con precisión y la clara orden de “decir la verdad” crearon una atmósfera tensa, donde la presión se palpaba en cada respiro. Los murmullos en los pasillos, las miradas cruzadas y los suspiros contenidos parecían presagiar un debate que traspasaba los límites del protocolo. Con calma y palabras precisas, Mazón ejecutó sus movimientos como un estratega consciente de que una sola palabra equivocada podría cambiar el rumbo de su presidencia. Mientras el reloj avanzaba, el público solo podía preguntarse: ¿qué se iba a revelar?
Así será la comparecencia de Mazón en Les Corts: dos turnos con límite de tiempo y la “obligación de decir la verdad”. El jefe del Consell en funciones declara en la tarde de este martes en la…
La polémica estalló tras las palabras de Alberto Núñez Feijóo dirigidas a la presidenta de Melilla, que muchos calificaron de abiertamente sexistas. El comentario, pronunciado en un contexto político ya de por sí tenso, provocó de inmediato una ola de críticas desde todos los frentes: partidos de la oposición, colectivos feministas y voces públicas que denunciaron el machismo implícito en sus declaraciones. En las redes sociales, la indignación se extendió como un incendio, poniendo en entredicho no solo la ética del líder del PP, sino también una cultura política que parece tolerar este tipo de ataques. Mientras algunos defienden que se trató de un lapsus sin mala intención, otros sostienen que revela un patrón reiterado de menosprecio hacia las mujeres en la vida política española. La presidenta de Melilla, por su parte, ha optado por el silencio, una postura que muchos interpretan como estratégica, pero que no ha logrado enfriar el debate ni aliviar la presión mediática sobre Feijóo. La pregunta que ahora se hacen los medios es si estas palabras tendrán consecuencias reales o si se convertirán en otro escándalo pronto olvidado.
Indignación por el comentario machista de Feijóo al presidente de Melilla: “¿Se puede ser más rancio?”. Las redes estallan tras la intervención del líder de la oposición. El presidente del…
Madrid ya no castiga a los mentirosos, los celebra. Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, admitió abiertamente haber mentido sobre el novio de la presidenta, y aun así continúa en su cargo con total tranquilidad. El Partido Popular no lo desmintió; al contrario, lo justificó con una frase que se ha convertido en símbolo de una época. Pero lo más inquietante no es la mentira en sí, sino la indiferencia colectiva que la rodea. Los medios, los jueces y una parte de la ciudadanía permanecen en silencio ante una representación en la que la verdad ha perdido todo valor. Madrid se ha convertido en un laboratorio donde la política transforma lo impensable en realidad: convierte la mentira en virtud y la ética en un recuerdo difuso.
El poder miente, la sociedad aplaude: el caso Miguel Ángel Rodríguez y la normalización del engaño . Miguel Ángel Rodríguez y el triunfo de la mentira: cuando el poder miente y la sociedad aplaude….
La tormenta política que rodea a Carlos Mazón acaba de alcanzar un nuevo nivel tras las palabras demoledoras de El Gran Wyoming, quien, con una sinceridad brutal, sentenció: “Me da igual que Mazón dimita.” Lo dijo sin filtros, sin miedo y con una lucidez que pocos se atreven a mostrar en un país acostumbrado a aplaudir la corrupción con traje y sonrisa. La dimisión del presidente valenciano, lejos de cerrar el escándalo, lo ha multiplicado, destapando un sistema donde el poder se recicla pero la vergüenza desaparece. En el centro de todo, el caso Ventorro sigue latiendo como una herida abierta, entre documentos filtrados, acusaciones cruzadas y un silencio que pesa más que cualquier culpa. Nadie esperaba que una simple frase televisiva desencadenara un terremoto moral en toda España, pero lo que Wyoming ha dicho ha encendido una chispa que ya nadie puede apagar.
Wyoming y la corrupción moral: cuando da igual quién dimita. En la España de 2025, la política parece haberse convertido en un escenario donde el gesto de dimitir ya no significa nada y…
Antonio Maestre ha vuelto a encender el debate político con una frase que resonó en todos los platós y que aludía al estado de salud de Isabel Díaz Ayuso. Sus palabras, lanzadas con ironía y filo, desataron una tormenta en las redes sociales y una fuerte oleada de reacciones dentro del PP de Madrid. Mientras algunos lo acusan de oportunista, muchos otros aplauden lo que consideran “una verdad incómoda” que pocos se atreven a decir. Lo cierto es que su declaración ha tocado una fibra muy sensible en un momento en que el sistema sanitario público madrileño está bajo seria sospecha.
Antonio Maestre, categórico con la indisposición de Ayuso: “Qué lujo de Sanidad Pública tienen algunas”. El periodista critica la atención inmediata por una gastroenteritis mientras miles de madrileños sufren largas esperas en la sanidad pública. …
End of content
No more pages to load