Las barbaridades de Juan del Val, más allá del Premio Planeta: “La libertad de hacer una obra literaria tiene que estar por encima del dolor de la madre”.

Puede que Donald Trump no haya recibido el Nobel de la Paz, pero los premios tenían una sorpresa guardada: Juan del Val, Premio Planeta 2025.
Tal fue la conmoción, que muchos no podían creer lo que estaban viendo sus ojos: ¿Cómo que Juan del Val es escritor? Viendo sus intervenciones, le pegaba más el formato casete de gasolinera en una carretera de zona despoblada.
Pero resulta que sí, incluso podría decirse que es un escritor de moderado éxito, de esos que reciben a cientos de “mujeres perfumadas” en sus firmas.
Tras todos estos años viendo a Juan del Val en El Hormiguero, es lógico que alguno pueda dudar de la calidad de su prosa.
No en vano, todavía no queda claro cuál es la barrabasada mayor: si darle un Premio Planeta o cualquiera de las que ha dicho en televisión.
Si algo ha dejado claro el tertuliano, además de las opiniones en sus hilarantes y punzantes “polémicas”, es que la “libertad de hacer una obra literaria” está por encima de todo, aunque suponga darle voz al asesino de sus hijos y revictimizar a la madre.
Lo bueno de personajes como Juan del Val es que su mejor frase siempre es la siguiente.
Si antes ya soltaba este tipo de barbaridades rezumando esa confianza en sí mismo, hay que esperar a lo que puede ser la versión premiada con un prestigioso galardón literario.
Lo cierto es que la literatura española vive un momento de cambio, marcado por el auge de las redes sociales, la polarización del debate público y la creciente demanda de responsabilidad ética.
En este contexto, figuras como Juan del Val, capaces de generar polémica y conversación, ocupan un lugar central.
Su éxito, más allá del Premio Planeta, radica en su capacidad para desafiar las convenciones, provocar el debate y obligar a la sociedad a replantearse sus propios límites.
La concesión del Premio Planeta a Del Val ha sido interpretada por algunos como una provocación, por otros como un reconocimiento merecido.
Lo indiscutible es que ha puesto sobre la mesa cuestiones fundamentales sobre el papel de la literatura en la sociedad, el valor de la libertad creativa y la necesidad de equilibrar arte y ética.
El debate está lejos de terminar, y probablemente la mejor frase de Juan del Val aún esté por venir.
En definitiva, la figura de Juan del Val, con sus “barbaridades” y su defensa a ultranza de la libertad literaria, encarna las tensiones y contradicciones del mundo cultural contemporáneo.
Su éxito, su polémica y su capacidad para incomodar son, en última instancia, reflejo de una literatura viva, capaz de interpelar, desafiar y transformar.
El Premio Planeta 2025, lejos de cerrar el debate, lo ha abierto de par en par, invitando a lectores, escritores y críticos a repensar el sentido y los límites de la creación literaria en el siglo XXI.
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