El FMI aplaude a España: con Sánchez la economía crece más que la media europea y duplica a Alemania, otro revés para Feijóo.
Los datos son incompatibles con el relato catastrofista que el PP y Vox repiten cada semana como si la realidad no existiera.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.
España se refuerza como la locomotora económica de Europa. Así lo confirma el Fondo Monetario Internacional (FMI), que acaba de revisar al alza sus previsiones y sitúa a nuestro país como la gran economía avanzada que más crecerá del mundo en 2025: un 2,9% del PIB, más del doble que la media de la eurozona (1,2%) y muy por encima de Alemania, Francia e Italia.
En 2026, solo Estados Unidos nos superará por una décima. Son datos contundentes, verificables, y sobre todo, incompatibles con el relato catastrofista que el PP y Vox repiten cada semana como si la realidad no existiera.
Si estas cifras se hubieran publicado con un gobierno de Aznar o Rajoy, los telediarios de la derecha se habrían teñido de euforia y se hablaría de “milagro español”.
Pero como el informe llega con un presidente socialista en La Moncloa, los mismos que se autoproclaman patriotas callan, minimizan o directamente niegan lo evidente.
España es hoy un referente económico y político internacional, con más empleo, más inversión, salarios al alza, menos déficit y una gestión que la comunidad internacional aplaude.
El FMI no es precisamente un organismo de izquierdas. Su reconocimiento tiene un valor doble: valida los resultados económicos y desactiva el mito de que la derecha gestiona mejor.
El Fondo destaca la fortaleza del mercado laboral español, capaz de absorber la inmigración y seguir creando empleo neto; la estabilidad de precios, con una inflación del 2,4% en 2025 que bajará al 2% en 2026; y una deuda pública en reducción.
España crecerá más que Alemania (0,2%), Francia (0,7%) o Italia (0,5%). Dicho sin rodeos: mientras Europa frena, España acelera.
El FMI mejora incluso las previsiones del propio Gobierno, y coincide con la OCDE, que hace pocas semanas también revisó al alza el crecimiento español.
Cuando todos los organismos internacionales coinciden, el relato de la derecha se desmorona.
Por eso el PP y Vox evitan hablar de economía: cada vez que lo hacen, los datos les contradicen.
La derecha insiste en que subir el salario mínimo, reforzar la negociación colectiva o aumentar el gasto social son políticas “irresponsables”. Pero los hechos dicen lo contrario.
Desde 2018, el Gobierno ha elevado el SMI un 54 %, y lejos de destruir empleo, España tiene 21,2 millones de afiliados a la Seguridad Social, máximo histórico. Las empresas siguen invirtiendo y el consumo se mantiene fuerte.
El Gobierno ha impulsado una combinación de políticas progresistas y gestión técnica eficaz: ha aprovechado los fondos europeos para transformar el tejido productivo, ha mantenido el diálogo social con sindicatos y patronal y ha protegido a las familias en los momentos más difíciles —pandemia, inflación y crisis energética— sin caer en la austeridad que hundió a medio país hace una década.
Esa mezcla de protección social y crecimiento es la que hoy permite a España avanzar en bienestar sin dejar a nadie atrás.
Lo que la derecha llama “intervencionismo” es, en realidad, una política económica inteligente y moderna: la que impulsa el crecimiento desde la base, no desde la especulación.
Durante años, el PP repitió que la izquierda solo sabía gastar y que la derecha “arreglaba la economía”.
Pero el FMI, la OCDE y la Comisión Europea acaban de demostrar lo contrario.
Con Pedro Sánchez en el Gobierno, España lidera el crecimiento económico y la creación de empleo en Europa, reduce la deuda, estabiliza los precios y mantiene el Estado del Bienestar.
Feijóo y Abascal, atrapados en su discurso apocalíptico, reaccionan con negacionismo. Pronostican “ruina” mientras la economía crece, hablan de “paro masivo” mientras el desempleo baja, y denuncian “inseguridad jurídica” mientras España atrae inversión extranjera récord.
Es un ejercicio de cinismo político que bordea el ridículo. Necesitan que al país le vaya mal para justificar su estrategia, pero la realidad los desmiente una y otra vez.
El crecimiento del PIB no es solo un número frío. Es empleo, salarios, consumo y confianza.
Cada décima de crecimiento se traduce en miles de contratos indefinidos, en más ingresos fiscales para financiar sanidad y educación, y en menos desigualdad. España no solo crece más: crece mejor.
La reforma laboral aprobada por este Gobierno progresista consolidó la estabilidad en el empleo.
La subida del SMI reforzó el poder adquisitivo de los trabajadores.
Frente a los recortes de antaño, este Gobierno apostó por la inversión pública y los escudos sociales, y la economía respondió con fortaleza.
No hay milagros, hay gestión. Todo ello en un contexto internacional complejo, con guerras, inflación y tensiones comerciales.
No es casualidad que medios internacionales como The Washington Post, Politico o Financial Times hayan destacado la estabilidad y el crecimiento de España en contraste con la deriva populista o ultraliberal de otros países.
Mientras algunos gobiernos europeos caen en crisis o bloqueos, España combina estabilidad política, crecimiento económico y cohesión social.
El FMI reconoce que el mercado laboral español es un ejemplo de resiliencia. Lo que la oposición llama “fracaso” es, según los expertos, una de las claves del crecimiento.
Por eso conviene recordarle a Feijóo —tan propenso a hablar de “inmigración descontrolada”— que el FMI destaca precisamente nuestra capacidad para integrar y aprovechar el talento migrante como un activo económico.
Mientras España recibe elogios internacionales, la derecha española reza por malas noticias. Se alegran de los aranceles de Trump, de las tensiones en Europa o de cualquier turbulencia que pueda erosionar al Gobierno.
Pero la realidad es terca: la economía española aguanta, mejora y lidera.
Cada revisión del FMI, cada informe de la OCDE, cada dato del INE les deja sin discurso. Son los patriotas de hojalata, los que confunden amar a España con odiar a su Gobierno. Los que nunca celebran una buena noticia si viene acompañada de la palabra “socialista”.
España no solo crece más: crece mejor, con más empleo, más derechos y más cohesión.
Y mientras la oposición se ahoga en su propio ruido, el país sigue avanzando.
La economía española ha dejado de ser la “enferma de Europa” para convertirse en su motor.
Y lo ha hecho con políticas de izquierda, con diálogo social, con inversión pública y con confianza en la gente.
El FMI lo certifica, la OCDE lo confirma y la calle lo percibe. España no se hunde: lidera.
Y esa es la verdad que ni el ruido ni las mentiras de la derecha podrán tapar.
News
El caso judicial que involucra al hermano de Pedro Sánchez ha estallado como una auténtica bomba mediática tras la sorprendente omisión de la declaración de un testigo clave por parte de la jueza. Los pasillos de la Audiencia hierven de rumores, mientras voces cercanas al proceso hablan de “una farsa cuidadosamente construida” que podría desmoronarse en cualquier momento. Las dudas sobre la imparcialidad del juicio crecen a medida que emergen detalles inéditos, generando un terremoto político que sacude los cimientos del PSOE y del PP por igual. Lo que parecía un procedimiento más se ha convertido en un episodio digno de thriller judicial, con intereses cruzados, silencios sospechosos y una opinión pública que exige explicaciones urgentes. Nadie, ni siquiera dentro del Gobierno, puede escapar ya de la pregunta que flota en el aire: ¿qué está intentando ocultarse realmente detrás de este silencio judicial?
BOMBA JUICIO HERMANO SÁNCHEZ “JUEZA OMITE DECLARACIÓN TESTIGO CLAVE” DESMONTAN FARSA JUICIO DEL PP. Juicio al hermano de Sánchez y Miguel Ángel Gallardo: ¿Corrupción en Extremadura o caza de brujas política?. La política…
Así se presentó Carlos Mazón en Les Corts, listo para afrontar una prueba política que pocos se atreverían a realizar con tanta serenidad. Dos discursos cronometrados con precisión y la clara orden de “decir la verdad” crearon una atmósfera tensa, donde la presión se palpaba en cada respiro. Los murmullos en los pasillos, las miradas cruzadas y los suspiros contenidos parecían presagiar un debate que traspasaba los límites del protocolo. Con calma y palabras precisas, Mazón ejecutó sus movimientos como un estratega consciente de que una sola palabra equivocada podría cambiar el rumbo de su presidencia. Mientras el reloj avanzaba, el público solo podía preguntarse: ¿qué se iba a revelar?
Así será la comparecencia de Mazón en Les Corts: dos turnos con límite de tiempo y la “obligación de decir la verdad”. El jefe del Consell en funciones declara en la tarde de este martes en la…
La polémica estalló tras las palabras de Alberto Núñez Feijóo dirigidas a la presidenta de Melilla, que muchos calificaron de abiertamente sexistas. El comentario, pronunciado en un contexto político ya de por sí tenso, provocó de inmediato una ola de críticas desde todos los frentes: partidos de la oposición, colectivos feministas y voces públicas que denunciaron el machismo implícito en sus declaraciones. En las redes sociales, la indignación se extendió como un incendio, poniendo en entredicho no solo la ética del líder del PP, sino también una cultura política que parece tolerar este tipo de ataques. Mientras algunos defienden que se trató de un lapsus sin mala intención, otros sostienen que revela un patrón reiterado de menosprecio hacia las mujeres en la vida política española. La presidenta de Melilla, por su parte, ha optado por el silencio, una postura que muchos interpretan como estratégica, pero que no ha logrado enfriar el debate ni aliviar la presión mediática sobre Feijóo. La pregunta que ahora se hacen los medios es si estas palabras tendrán consecuencias reales o si se convertirán en otro escándalo pronto olvidado.
Indignación por el comentario machista de Feijóo al presidente de Melilla: “¿Se puede ser más rancio?”. Las redes estallan tras la intervención del líder de la oposición. El presidente del…
Madrid ya no castiga a los mentirosos, los celebra. Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, admitió abiertamente haber mentido sobre el novio de la presidenta, y aun así continúa en su cargo con total tranquilidad. El Partido Popular no lo desmintió; al contrario, lo justificó con una frase que se ha convertido en símbolo de una época. Pero lo más inquietante no es la mentira en sí, sino la indiferencia colectiva que la rodea. Los medios, los jueces y una parte de la ciudadanía permanecen en silencio ante una representación en la que la verdad ha perdido todo valor. Madrid se ha convertido en un laboratorio donde la política transforma lo impensable en realidad: convierte la mentira en virtud y la ética en un recuerdo difuso.
El poder miente, la sociedad aplaude: el caso Miguel Ángel Rodríguez y la normalización del engaño . Miguel Ángel Rodríguez y el triunfo de la mentira: cuando el poder miente y la sociedad aplaude….
La tormenta política que rodea a Carlos Mazón acaba de alcanzar un nuevo nivel tras las palabras demoledoras de El Gran Wyoming, quien, con una sinceridad brutal, sentenció: “Me da igual que Mazón dimita.” Lo dijo sin filtros, sin miedo y con una lucidez que pocos se atreven a mostrar en un país acostumbrado a aplaudir la corrupción con traje y sonrisa. La dimisión del presidente valenciano, lejos de cerrar el escándalo, lo ha multiplicado, destapando un sistema donde el poder se recicla pero la vergüenza desaparece. En el centro de todo, el caso Ventorro sigue latiendo como una herida abierta, entre documentos filtrados, acusaciones cruzadas y un silencio que pesa más que cualquier culpa. Nadie esperaba que una simple frase televisiva desencadenara un terremoto moral en toda España, pero lo que Wyoming ha dicho ha encendido una chispa que ya nadie puede apagar.
Wyoming y la corrupción moral: cuando da igual quién dimita. En la España de 2025, la política parece haberse convertido en un escenario donde el gesto de dimitir ya no significa nada y…
Antonio Maestre ha vuelto a encender el debate político con una frase que resonó en todos los platós y que aludía al estado de salud de Isabel Díaz Ayuso. Sus palabras, lanzadas con ironía y filo, desataron una tormenta en las redes sociales y una fuerte oleada de reacciones dentro del PP de Madrid. Mientras algunos lo acusan de oportunista, muchos otros aplauden lo que consideran “una verdad incómoda” que pocos se atreven a decir. Lo cierto es que su declaración ha tocado una fibra muy sensible en un momento en que el sistema sanitario público madrileño está bajo seria sospecha.
Antonio Maestre, categórico con la indisposición de Ayuso: “Qué lujo de Sanidad Pública tienen algunas”. El periodista critica la atención inmediata por una gastroenteritis mientras miles de madrileños sufren largas esperas en la sanidad pública. …
End of content
No more pages to load