Paco Lobatón desgarra al confesar la tortura que sufrió en el franquismo y manda un recado a Ayuso.
Paco Lobatón ha rememorado en ‘Directo al grano’ las torturas que recibió de Billy el Niño durante el franquismo en lo que hoy es la sede de la Comunidad de Madrid.

Paco Lobatón es uno de los colaboradores habituales de ‘Directo al grano’ con una sección sobre personas desaparecidas recuperando el espíritu de ‘¿Quién sabe dónde?’.
Sin embargo, por un día, el periodista ha dado el salto al otro lado y se ha convertido en el entrevistado por Marta Flich y Gonzalo Miró para relatar su duro testimonio sobre lo que vivió en los años finales del franquismo.
Una entrevista que llega después del revuelo que se ha formado después de que Isabel Díaz Ayuso se niegue a poner una placa que reconozca que la sede actual de la Comunidad de Madrid en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol como lugar de memoria democrática por ser un sitio en el que se produjeron torturas.
“La resistencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid a reconocer que allí se produjeron torturas ha conseguido que represaliados que pasaron por sus calabozos durante la dictadura franquista salgan a contar su relato.
Allí se las tuvieron que ver con torturadores de la dirección general de seguridad como el conocido Billy el Niño”, explicaba Marta Flich antes de dar la bienvenida a Paco Lobatón.
Después de un vídeo con testimonios de algunas víctimas, Paco Lobatón se sumaba a la tertulia de ‘Directo al grano’ para contar en primera persona lo que él vivió.
“Me estremecen los testimonios de las personas que fueron torturadas porque yo tengo algunos compañeros de los que fueron detenidos que fueron directamente torturados, en mi caso me golpearon muy fuertemente”, empezaba contando.
El duro testimonio de Paco Lobatón y su sentencia sobre la actitud de Ayuso.

El periodista explicaba que todo comenzó en el año 1972 en el movimiento estudiantil en la universidad.
“Es el año que detienen a la dirección de Comisiones Obreras.
Yo era parte del movimiento estudiantil, el gobierno de Carrero Blanco había detenido a treinta compañeros y hubo una respuesta de una fuerza increíble y conectaba con el movimiento obrero y social”, seguía relatando y contando como la policía política del régimen tenía un puesto en la universidad y como les tenían fichados a todos.
“Yo intenté entrar a una asamblea y enseguida me encañonaron con una pistola en la sien.
Y yo me intenté quitar de en medio a quién me estaba deteniendo, se puede decir que era una inconsciencia juvenil.
Eso posteriormente me acarreó un cargo de atentado a la fuerza pública. Me detuvieron, recibo los primeros golpes y soy trasladado por este individuo desde la Complutense y paró en el Parque del Oeste y dijo ‘vamos a liquidarlo’.
Y en el trayecto me mostró una porra metálica con la que me golpeó de forma sistemática en el pecho”, rememoraba Paco Lobatón.
“¿Tú pensaste que ibas a morir en algún momento?”, se interesaba Marta Flich. “Francamente no”, respondía el periodista.
“Yo me sentía fuerte y reuní fuerzas porque la gran prueba estaba en que me iban a sacar información y que delatara a otros compañeros y yo hice lo posible para aguantar y creo que lo conseguí”, aclaraba.
Después era Gonzalo Miró el que le preguntaba por la polémica que se ha generado ante la negativa de la Comunidad de Madrid a poner una placa que recuerde lo que pasó en su sede.
“No debería haber polémica, al contrario si no un consenso jubiloso.
Creo que lo que dignifica al actual edificio es que ahora sea una sede de una institución de un gobierno democrático y creo que cobra más valor democrático si se recuerda lo que antes fue.
No es retroceder y ver los tiempos oscuros, pero donde había mazmorras y despachos donde nos golpeaban ahora hay gente que administra un gobierno democrático y eso hay que celebrarlo.
No hay que olvidar lo que fue para valorar más lo que es”, sentenciaba Lobatón.
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